Antonio Romero

Defino mis proyectos de autor, más visuales que discursivos, como tranquilos y sosegados paseos por el microcosmos del humano: microespacios de su naturaleza íntima, su ciencia y su tecnología.

En la adolescencia observé atónito, al microscopio, una lámina delgada de roca que contenía una asombrosa cantidad de microfósiles de animales unicelulares, petrificados hace cientos de millones de años. Descubrí en este encuentro una narración, escrita en un nuevo lenguaje para el arte, que tomó la forma de micropaisajes con interminables fosas comunes llenas de delicados seres yacentes. Sentí la necesidad de retener la impronta de ese momento con una fotografía.

La naturaleza invisible, al mostrarnos su arquitectura íntima, establece canales de comunicación emocional con la mente creativa, de puertas lógicas con interruptores de colores, esa parcela del todo irracional y tan exclusiva del homo sapiens.

Mis impresiones y expresiones quieren ser una visión inédita a través de un sugerente y desconcertante universo paralelo desconocido, y sin embargo muy cercano: una distorsión espacio-temporal en rincones diminutos de una realidad infinita.

Deseo compartir estas instantáneas con otros ojos desnudos. Espectadores que se sumerjan en ellas y las recorran sin prisa: en una simbiosis de experiencia estética y proceso cognitivo que nutra su mente, su alma, su imaginación, sus sueños y su frágil memoria.